martes, mayo 20, 2008

Crítica Literaria: Los cínicos no sirven para este oficio. Ryszard Kapuscinski

El periodismo más humano


Maria Nadotti, periodista y escritora italiana, dice de Ryszard Kapuscinski en el prólogo del libro que es una persona que ha hecho del periodismo algo más que una profesión, ha hecho de ser reportero su forma de vivir y de pensar. Y lo cierto es que, a través de obras como Los cínicos no sirven para este oficio, Kapuscinski ha hecho del periodismo, del buen periodismo, algo de lo que enorgullecerse y tomar ejemplo. Reportero, escritor y trotamundos, el polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007) fue y sigue siendo un referente del periodismo internacional.

En la obra Los cínicos no sirven para este oficio, compuesta por las intervenciones de Kapuscinski en diversas entrevistas y conferencias y dividida principalmente en tres partes, encontramos las lecciones de humildad y magnanimidad de quien ha recorrido los cinco continentes y ofrece, a través de su experiencia, la verdadera voz del mundo. El conjunto cuenta además con una logradísima introducción a cargo de la propia Nadotti que, aprovechando hebras de varios libros de Kapuscinski, borda un retrato de lo que ha de ser el buen periodista y el buen corresponsal según el escritor. Nadotti consigue ilustrar ese vasto mundo del que Kapuscinski se ocupa y lo describe perfectamente en sus contrastes, en su filosofía y en sus afirmaciones siempre cargadas de sabiduría, conocimiento de causa y agudeza social. Una conferencia de jóvenes aspirantes a periodistas en la que Kapuscinski ha estado presente, nos brinda también la oportunidad de ser cómplices de los consejos y reflexiones provenientes de quien ha vivido en las trincheras del periodismo durante décadas. Esta primera parte introduce al lector en el mundo del periodista polaco, y lo hace testigo de la humanidad de Kapuscinski y del saber hacer propio de una persona que ha trabajado durante toda su vida dando voz a una realidad silenciada por muchos.

Siguiendo esta línea, la parte intermedia y final del libro, compuesta por la entrevista hecha por Andrea Semplici al periodista, se centra en abordar la preocupación de Kapuscinski por conocer, y dar a conocer, la situación del postcolonialismo africano; una realidad silenciada y olvidada por el mundo, que se ha convertido en la causa del periodista polaco: la pobreza no llora, no tiene voz. La pobreza sufre, pero en silencio. Y no se rebela. De hecho, escoge África y otros países sojuzgados como el centro de atención de sus trabajos -Ébano, La Guerra del fútbol, Un día más con vida-. Este apartado es interesante y revelador en el sentido de que esclarece una realidad cruda e ignorada y nos hace partícipes de una lección invaluable: la del periodista como traductor del mundo que se empapa de historias reales, de primera mano, y que se camufla e integra en un mundo considerado de clase B.

Los cínicos no sirven para este oficio ha sido considerado por muchos escritores y periodistas la biblia del periodismo. Lo que se entiende tras leer una obra así, pues a uno se le despiertan las ganas, no ya de ser mejor periodista, sino de ser mejor persona. En cada página el lector aprende de la sabiduría de uno de los mejores periodistas del siglo XX, de un escrutador de la realidad autónomo, libre, realista y noble. Noble en cuanto que ha luchado porque el periodismo siempre sea un ejercicio por el bien común; noble por enseñarnos valiosísimas lecciones vitales y morales; noble por luchar incansablemente por causas perdidas. Por todo ello, Kapucinski no es gratuito cuando afirma que un cínico no puede ser noble, no puede ser periodista, […]Quien decide hacer este trabajo y está dispuesto a dejarse la piel en ello, con riesgo y sufrimiento, no puede ser un cínico; un cínico siempre será un mal periodista que no sabe admitir su propio miedo, que no es curiosos ni lo suficientemente optimisa como para pensar que los seres humanos son el centro de la historia.

Afortunadamente, Ryszard Kapuscinski ha sabido admitir su propio miedo y ha sido lo suficientemente curioso y optimista como para pensar que la historia de África y de diversos colectivos pobres era una historia de seres humanos que merecía la pena ser contada. Y nos la ha contado en Los cínicos no sirven para este oficio. Ahora falta que nosotros seamos lo suficientemente curiosos como para querer escucharle.


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http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&prodID=527325

lunes, mayo 12, 2008

Jornadas de periodismo cultural

El arte de hacer entrevistas: LA CONTRA


Aquello que hace de una entrevista, una buena entrevista, es la historia humana que se esconde tras sus palabras. Una historia humana interesante, real, cautivadora que invite a reflexionar a aquel al que está haciendo partícipe.


Victor Amela, periodista de La Vanguardia, lo tiene claro. La humanidad es el motor que mueve todas las historias a las que día a día da sentido la última pàgina de La Vanguardia.
Junto a Lluís Amiguet e Ima Sanchís, Victor Amela es el responsable de una de las secciones más lauredas del periódico catalán; La Contra alberga día tras día cientos de historias sobre personajes famosos o anónimos que tienen algo que contarnos; historias útiles, interesantes y apasionadas; historias que, en palabras de Amela, abren horizontes al lector. Personalmente, La Contra es la culpable de que una servidora tenga antojo de ser china por un momento y se lea el periódico de atrás en adelante, al revés del mundo. Manías tontas al fin y al cabo, pero al grano, no nos desviemos del tema.


El caso es que el pasado jueves Victor Amela asistía a una de las conferencias organizadas con motivo de las Jornadas sobre Periodismo cultural celebradas en la UAB, y entre las butacas de la sala de conferencias, ahí estaba la menda lerenda. Atenta a todo aquello que nos pudiera contar todo un experto en el arte de hacer una entrevista. Lo esencial y básico es tener un buen personaje al que entrevistar y una buena historia que contar. Pero, ¿de dónde surgen tantos rostros, tantas vidas? Amela se reconoce como un privilegiado al que cada día se le antoja su trabajo más fácil, hecho al que contribuye la multitud de e-mails que reciben cada semana sobre temas interesantes sobre los que hablar. El periodista confiesa que al principio escribir La Contra era un poco más complicado, pues no existía la facilidad con la que ahora cuentan para encontrar personajes. En los inicios la sección daba voz una persona famosa, mientras que en la actualidad se está apostando más por personajes anónimos cuyas historias merecen tener un hueco en La Contra. Muchas cosas han cambiado en la conocida sección, de hecho ya no hace falta explicar cómo funciona la entrevista porque la gente lo tiene ya muy claro, sostiene Amela.


Es tal el prestigio que ha ido adquiriendo La Contra con los años, que incluso se ha establecido como un referente editorial para los lectores; hasta el punto de que aquellos escritores entrevistados en la sección logran que las cifras de venta de sus últimas obras se disparen sorprendentemente. Así lo apunta el moderador de la conferencia y profesor de la UAB, David Barba. Este es uno de los temas sobre los que se habló en la reunión. En este sentido Amela declaró su miedo a realizar entrevistas de promoción p ues nada se aleja más de su principal interés.


Ante todo el periodista se declaró un privilegiado, un privilegiado al que le resulta muy fácil realizar su trabajo, a la par que enormemente satisfactorio. No todos los periodistas tienen la oportunidad de crecer personalmente con su trabajo como lo hago yo. Agradece la libertad absoluta con la que cuenta, tanto a la hora de plantear las preguntas como a la hora de escribir la sección. Soy un tipo con suerte, reconoce. En este punto hace hincapié, de nuevo, sobre la humanidad que reflejan las historias que escribe y sobre la oportunidad de aprender a ser mejor persona. Nos habla de lo afortunado que es al poder ser testigo, en muchas ocasiones, de cómo se desnudan en cuerpo y alma muchos de sus entrevistados. Recuerda, en este punto, algunos dde sus trabajos como la entrevista a Chavela Vargas “Soy uno de los seres más libres de la Tierra”, en el que la cantante le confiesa testimonios tan íntimos como su adicción al alcohol.


En cuanto al hecho de cómo realizar una buena entrevista, un experto de tal envergadura no se estuvo de lanzarnos algunos consejos; a la hora de encarar la entrevista intentar reflejar toda la esencia del personaje a fin de que el público simpatizante pueda conocerlo a fondo. Y aquí destacó el peligro de dar cuerda al personaje: hay que saber recortar. REchaza totalmente la idea de manipular, pero sí entiende que en muchas ocasiones el periodista ha de saber adaptarse a un espacio determinado y por tanto ha de saber acotar el tema y centralizar lo más importante. También nos aconsejó lo bueno que puede resultar saber escoger un buen titulo, pues considera que es un buen gancho, un cebo en el que picamos los peces. Y según Amela, lo más importante para un periodista es ser consciente de que ante todo se es persona, una persona que trabaja informando y que, por ese motivo, nunca debe engañar al lector, sino que le ha de ofrecer un producto humano y de calidad, que interese, sea útil, y que emocione.
Pues con eso último nos quedamos.

Links de interés



“El toro de lidia es una aberración genética”. Por Lluís Amiguet http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/res/20070910/53392828771.html

“El cuerpo grita que hay que cambiar algo”. Por Victor Amela http://es.passado.com/blogEntry.aspx?entry_id=218829

miércoles, mayo 07, 2008

Conferencia a la italiana

Aquí estoy, recién llegada de la Sala de Juntas de la Universidad, donde esperaba encontrarme con una charla relacionada con el periodismo cultural. ¡Ay, ilusa de mí!
Y yo que pensaba que iba a poder disfrutar de las jornadas culturales, y no empezaban hasta las 12. Menos mal que el madrugón no ha sido en vano, y he podido disfrutar de una intersantisima (entiéndase la ironia) conferencia sobre el funcionamiento de la Agencia Europa, una importante agencia de noticias que actúa a nivel europeo y que gestiona todo aquello relacionado con la Unión Europea.

La reunión ha contado con la presencia de dos integrantes de la Agencia, quienes nos han explicado a lo largo de una hora y media todo lo relacionado con una empresa de tal envergadura. Desde cómo fueron los comienzos, hasta cómo funcionan los órganos de la Agencia y qué tipo de relación mantienen con la Unión Europea. También hemos podido saber qué tipo de formación necesita un periodista hoy día para poder formar parte de la Agencia Europea; ello ha contribuido a minar mis pocas esperanzas y mi ya de costumbre bajo nivel de autoestima (no entiendo de asuntos económicos y mucho menos de derecho internacional). Por otro lado, también nos han asegurado que se le da mucha importancia a la pluralidad y a los diferentes puntos de vista, tanto a la hora de obtener informaciones como a la hora de abordarlas. Y no olvidemos lo favorable que le es a un buen periodista saber idiomas; esto último me ha quedado especialmente claro. Resulta que toda la conferencia ha sido en italiano, un italiano que a mi se me antojaba más rápido y más incomprensible de lo normal. Debe ser por que aún es muy pronto y ando medio dormida, no lo sé.
En este punto quiero destacar el papel de la intérprete, porque sin ella no hubiera tenido mucho sentido la charla, al menos por mi parte. He de decir en honor a la verdad que la reunión, a pesar de abordar un tema que un poco pesado, ha tenido incluso un punto cómico.

Y no creo que haya mucho más que contar. Por mucho que lo pienso yo no acabo de ver la relación que ha tenido esta charla con el periodismo cultural y a mi no me ha resultado especialmente fascinante, que inculta y simple soy. A ver si a las doce tengo más suerte y me encuentro con algo interesante.