domingo, abril 20, 2008

Stand-up comedy, el arte de hacer monólogos

La cocina de los monólogos II: el humor que les sale de los fogones!



Últimamente los monólogos están de moda, sobretodo en el teatro. Sólo hace falta echar un vistazo a las distintas páginas y revistas de teatro; monólogos por allí, monólogos por allá. De hecho hace unos días me recomendaban un espectáculo, La cocina de los monólogos 2 (actualmente en la Sala Muntaner); una auténtica demostración de l’stand-up comedy americano. Por los que no sepáis de qué va este género, hoy me gustaría ofreceros un pequeño apunte sobre ello y recomendaros, a su vez, la peculiar cocina anteriormente citada.


Hablamos de una nueva forma de hacer teatro cuyas raíces encontramos en EEUU. Aún así es un género ya asentado en nuestro país que pone a prueba la capacidad de reacción y la naturalidad del artista, quien está totalmente a merced de la audiencia, y es que a diferencia del teatro, el comediante en vivo interactúa con el público estableciendo diálogos con algunos espectadores; no debe bajar su cara frente a una interrupción de la audiencia, al contrario, debe responder inesperadamente y seguir entreteniendo al resto del público. Esa es su principal meta: hacer reír a la audiencia con la ayuda de historias humorísticas y chistes cortos.


Una pared de ladrillo y un micrófono es lo único que acompaña a los monologuistas de l’stand-up comedy a la hora de enfrentarse a sus oyentes. Esto, mucho humor y mucho desparpajo. Solos ante el público no les queda más remedio que exprimir al máximo su ingenio y hacer reír a la audiencia. En España este tipo de soliloquios se han ido popularizando, sobretodo, gracias a la televisión (El Club de la Comedia, Andreu Buenafuente, El hormiguero…); aún así no sólo a la pequeña pantalla le pertenece el monopolio de los monólogos, ni tampoco existe un solo lugar (el sofà) desde donde disfrutar de las ocurrencias de los cómicos de micro.

En Norteamérica, lugar pionero en ver nacer a monologuistas, existen locales nocturnos que se especializan en comedia en vivo o comedy club utilizando tan solo un muro de ladrillo y un micrófono como escenografía, atuendo heredado en la comedia en vivo española. Una muestra en el arte de hacer monólogos nos la trae el trio de actores que protagonizan La cocina de los monólogos II: Albert Boira, Belén Rubio y Marc de Alberdi.

Después de más de un año ofreciendo a los paladares del público madrileño y barcelonés La cocina de los monólogos y habiendo paseado sus fogones y utensilios de cocina por distintas ciudades de nuestro país, esta compañía nos presenta un espectáculo con el que saborearemos sus nuevas recetas de humor: La cocina de los monólogos II. No, no se han estrujado mucho el cerebro a la hora de escoger un nuevo nombre… Pero el caso es que no sólo comparten el nombre, ambas obras tienen en común el resultado final que provocan en el espectador; salir del teatro con una sonrisa de oreja a oreja.

Bienvenidos a La cocina de los monólogos. De entrada avisaros de que aquí no vais a comer (a no ser que os pongáis de acuerdo con el de al lado) porque lo de la cocina va por otra cosa. Cuando nosotros cocinamos un monólogo en vez de dejar que enfríe, ponerle especias para que no pique o soplar para que no queme, lo llevamos directamente a la boca: si pica, pica; si quema, quema y si jode, jode.
Así se presenta el espectáculo y así se define a su vez la esencia del show. No sin antes ofrecernos un aperitivo, en el que estos peculiares cocineros interactúan con el público para ir calentando motores e involucrar al espectador en su tan especial cocina. Más tarde, una vez el fuego anda calentito, se comienzan a cocinar los tres platos de la noche, o los tres monólogos protagonistas del espectáculo. Los tres artistas ofrecen una actuación genial en la que no destaca uno por encima del otro y en la que hacen gala de un humor gamberro y una espontaneidad pasmosa. Un buen chorreón de situaciones divertidísimas salpimentadas con un buen puñado de surrealismo son los ingredientes clave de esta obra.

Destaca la cara dura y los platos fuertes de Albert Boira, el toque femenino y la lengua mordaz de Belén rubio y las dosis de surrealismo y la visión loca de la realidad de Marc Alberdi. Tres cocineros fogonudos y expertos en el arte de cocinar sonrisas que consiguen que salgamos del teatro empachados de risas y más risas.

Seguro que querrás repetir.






Os dejo con un video de La Cocina de los Monólogos 1 para que os animéis haber la segunda parte, La cocina de los monólogos 2




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